46 rubíes, 42 diamantes, 4 esmeraldas y oro. El diseño del broche en sí no me gusta: demasiado aparatoso, demasiado dorado y demasiado inspirado en la imaginería religiosa popular para que sea de mi agrado. Pero late al ritmo normal de un corazón, y eso me fascina. Se expone en el Museo Dalí de Figueres, Girona.
(Fotagrafía superior e información, de Arte y Galerías)


















