Lo que tiene American Horror Story, aparte de buenos actores, buena dirección y argumentos adictivos, son unas casas a las que te irías a vivir aunque tuvieras que compartirlas con el fantasma de un psicópata y algo muy feo en el sótano. Los interiores, por su parte, son obra del equipo de la decoradora Ellen Brill, que se inspiró en una plantación real de la ciudad -decorada en blanco y negro- y eligió los muebles buscando una paleta similar. En realidad, el mayor contraste con el blanco impoluto de los muebles y el suelo lo dan las propias habitantes de la casa que, independientemente de su carácter y su naturaleza, visten siempre de negro o de rojo.
(Las imágenes y la información de los exteriores las he tomado de Deep South Magazine, las de los interiores, de Domaine)






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