viernes, 31 de enero de 2014

Caillebotte: Calle de París en un día de lluvia




Me pregunto qué estará mirando esta pareja. Se les ve cómodos, relajados. Van vestidos a la última moda y la lluvia no les molesta, para eso llevan paraguas, ese invento tan moderno que hace sólo tres años no existía, casi igual que la calle por la que pasean. Tampoco llueve demasiado, es más bien uno de esos calabobos luminosos, que reflejan el cielo y hacen brillar las perlas que ella lleva en los pendientes. Quizá están explorando la avenida, ahora que está acabada. O quizá han visto que están montando una nueva tienda, una librería o una pastelería, a lo mejor, o una tienda de guantes. O quizás está pasando un coche de caballos que nosotros no vemos, y han reconocido al pasajero.

Seguramente Caillebotte, el pintor, tenía mucho en común con ellos dos. Era también acomodado -en gran parte gracias a los negocios inmobiliarios que hizo su padre durante la construcción de bulevares como aquél-,  observador y amante de lo moderno. También debía de ser uno de los impresionistas más agradables de tratar (juzgando tanto por lo que se sabe de su carácter como por lo que se sabe del carácter de los impresionistas) y es uno de los menos conocidos.

jueves, 30 de enero de 2014

Jessica Harrison: porcelana macabra


Cuando veo las figuras de Jessica Harrison, las imagino en la repisa de la chimenea de una luminosa habitación rococó, algo en este estilo:


O puede que en una de esas vitrinas recargadas de salón, con patas de león y madera dorada. Creo que se las arreglarían para destacar por sí solas. Quizá no sean exactamente bonitas, pero sí muy originales y con cierto sentido del humor.








miércoles, 29 de enero de 2014

Me va la vida en ello


Hace ya años estuve en un concierto informal de dos cantautores que por entonces estaban empezando. Además de sus propias composiciones, cantaron esta canción de Aute. Era la primera vez que la escuchaba y ninguna de las versiones que he escuchado después ha podido hacerle sombra. Aún así, la de Silvio Rodríguez está bastante bien. Y me encanta la letra.




Cierto que huí de los fastos y los oropeles
y que jamás puse en venta ninguna quimera,
siempre evité ser un súbdito de los laureles
porque vivir era un vértigo y no una carrera

Pero... quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar era el verbo más bello.
Dímelo, me va la vida en ello...

Cierto que no prescindí de ningún laberinto
que amenazara con un callejón sin salida.
Ante otro más de lo mismo, creí en lo distinto
porque vivir era búsqueda y no una guarida.

Cierto que, cuando aprendí que la vida era en serio,
quise quemarla deprisa jugando con fuego
y me abrasé defendiendo mi propio criterio
porque vivir eran más que unas reglas de juego.

Pero...

martes, 28 de enero de 2014

Árboles bajo otra luz




Parecen paisajes de un lugar extraño, uno donde florezcan almendros inmensos sobre la nieve, pero son árboles fotografiados con luz infrarroja. La fotografía del grupo de árboles es de David Burrows, y la segunda es de Steve Castle. Las dos están sacadas de Treehugger.

lunes, 27 de enero de 2014

Un café para pasar el lunes


Tomé la imagen de http://hastalosjuegos.es/bazinga/tazapastel

Me encantaría pegarle un bocado a este pastel. El mejor acompañamiento para el café de la mañana.

miércoles, 22 de enero de 2014

Mejor que en el recuerdo



La expresión "estar mejor que en el recuerdo" la leí en un libro de Cabrera Infante. No sé si es una frase coloquial en alguna parte o se le ocurrió a él sólo, pero me parece incluso más acertada que "como dios en un columpio". Y, desde luego, esta fotografía es la definición gráfica.

martes, 21 de enero de 2014

I´ve got you under my skin


Desde estas Navidades, ponen a menudo en la televisión un anuncio con la canción I´ve got you under my skin, de Frank Sinatra. Cada vez que lo escucho me acuerdo de esta escena de Gamer (Mark Neveldine y Brian Taylor, 2009) que para mí, es la mejor de la película. Si no la has visto, probablemente te haga spoiler, y aviso también de que es algo violenta.

Gerard Butler ha ido a casa del villano, Michael C. Hall (cómo me gusta este actor) para recuperar a su hija. Sin embargo, Hall posee una tecnología que reemplaza parte de las células del cerebro de otras personas, permitiéndole manejarlas como marionetas (o como personajes de un videojuego, de ahí el título) y las utiliza para pelear contra Butler. Lo más siniestro es esa fila de informáticos que, al empezar la música, ocupan su posición en la pasarela en sombras, supervisando que todo se desarrolle según los deseos del millonario Hall.


domingo, 19 de enero de 2014

Tareas de domingo



Vaya fechas para retirar los adornos de Navidad y, aún así ¡Qué pereza! Descolgarlos, reunir las velas, las lágrimas y las hadas y subir las cajas al trastero... es como desmaquillarse al volver de madrugada de una fiesta.

sábado, 18 de enero de 2014

La Dama de Shalott


La Dama de Shalott es un poema de Tennyson sobre una de las histórias artúricas, que a los prerrafaelitas les gustaba mucho y sobre la que Waterhouse realizó tres lienzos.

La Dama de Shalott era uno de esos seres, ni humana ni hada, que vivía en lo alto de una torre cerca de Camelot. Una maldición le impedía mirar directamente el mundo, así que pasaba el tiempo observando un espejo mágico que tenía consigo, a través del cual podía ver el pueblo vecino, a los caballeros de Arturo, los músicos, el mercado o los árboles. Luego tejía aquellas escenas que más le gustaban en ricos tapices. El mundo de la Dama de Shalott tenía colores brillantes, pero no se movía ni tenía sonidos. Y el mundo real eran sólo sombras tras un cristal. Ella estaba harta de sombras.

Un día, mirando en su espejo, vio a Lanzarote paseando a caballo cerca de su torre, al mismo tiempo que escuchó el ruido de los cascos a través de la ventana. Y no lo aguantó más: se levantó del telar -con los hilos de colores enredándose en su falda- y, sabiendo lo que le costaría, miró directamente al caballero pasar bajo su torre.

El espejo se  partió de parte a parte (Esta frase gustó mucho a Agatha Christie) y ella supo que iba a morir. Salió de su castillo y buscó un bote en el que escribió su nombre y, en él, intentó llegar a Camelot. No lo consiguió con vida, aunque Lanzarote pensó que ella había sido muy hermosa.



Los cuentos prerrafaelitas nunca acaban bien.







viernes, 17 de enero de 2014

Primer paso: desembalar los trastos



Para decorar un laberinto hacen falta muchas manzanas. Manzanas crujientes y jugosas de verano y pequeñas, dulces y arrugadas manzanas de invierno.

Hace falta café y libros, silencio y paciencia.



Para decorar este laberinto, necesito belleza.