Cuando veo las figuras de Jessica Harrison, las imagino en la repisa de la chimenea de una luminosa habitación rococó, algo en este estilo:
O puede que en una de esas vitrinas recargadas de salón, con patas de león y madera dorada. Creo que se las arreglarían para destacar por sí solas. Quizá no sean exactamente bonitas, pero sí muy originales y con cierto sentido del humor.






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